Nuestros años Felices (o no tanto)
Harto ya de películas románticas en las que las mujeres se esfuerzan por cambiar a los hombres, o tienen vidas amorosas sin sentido y que terminan de esa manera, encontré una película de 1973 que logró salvarse de toda esta estupidez.
En estos días en los que todo el mundo cree que el amor es ciego, ver una película como esta podría abrirle la cabeza a las personas. The Way We Were comienza con escenas de una universidad, una estudiante altamente politizada, Katie (Barbra Streisand) y sus compañeros que se ríen de ella casi como en la secundaria. Uno de ellos, de familia rica y con talento de escritor (Robert Redford) empieza a ver con buenos ojos al personaje de Streisand. Pero a éste no le interesaba la política. Ambos eran personas de amplia cultura y escritores talentosos. Se enamoran y esto dura varios años, inclusive tienen un hijo. Pero la encarnizada lucha de Katie contra la persecución anticomunista le desagrada al personaje de Redford, quien muchas veces hacia bromas sobre la política. En realidad, Katie cuidaba sus intereses, porque una de las películas que su marido habia guionado iba a ser censurada por el comité del senador McCarthy.
También su esposo odiaba su continua participación en campañas políticas. Esto los lleva a una profunda ruptura ideológica y de valores, que tiene como efecto su separación.
Mucha gente se siente decepcionada con el final de Nuestros Años Felices. Yo no. Creo que es el mejor final que puede tener una pareja como esa. Con este final, el director trata de recordarnos que el amor no es ciego, que tanto éste como el sexo tienen que ver con valores y que separados de los valores aquellos no pueden funcionar, son un fraude. Así fue como lo sintieron los personajes de Streisand y Redford, en unas actuaciones excelentes. Al fin de cuentas, los dos encontraron otras parejas más adecuadas para sus intereses.
Está dirigida por Sydney Pollack, si, el mismo de África Mia, pero esta película apunta a un mensaje, y no es una simple historia trillada.
Es casi imposible encontrar esta película salvo en VHS, o a veces en el canal Retro. Pero es realmente una excepción dentro de tantas películas simplonas.
En estos días en los que todo el mundo cree que el amor es ciego, ver una película como esta podría abrirle la cabeza a las personas. The Way We Were comienza con escenas de una universidad, una estudiante altamente politizada, Katie (Barbra Streisand) y sus compañeros que se ríen de ella casi como en la secundaria. Uno de ellos, de familia rica y con talento de escritor (Robert Redford) empieza a ver con buenos ojos al personaje de Streisand. Pero a éste no le interesaba la política. Ambos eran personas de amplia cultura y escritores talentosos. Se enamoran y esto dura varios años, inclusive tienen un hijo. Pero la encarnizada lucha de Katie contra la persecución anticomunista le desagrada al personaje de Redford, quien muchas veces hacia bromas sobre la política. En realidad, Katie cuidaba sus intereses, porque una de las películas que su marido habia guionado iba a ser censurada por el comité del senador McCarthy.
También su esposo odiaba su continua participación en campañas políticas. Esto los lleva a una profunda ruptura ideológica y de valores, que tiene como efecto su separación.
Mucha gente se siente decepcionada con el final de Nuestros Años Felices. Yo no. Creo que es el mejor final que puede tener una pareja como esa. Con este final, el director trata de recordarnos que el amor no es ciego, que tanto éste como el sexo tienen que ver con valores y que separados de los valores aquellos no pueden funcionar, son un fraude. Así fue como lo sintieron los personajes de Streisand y Redford, en unas actuaciones excelentes. Al fin de cuentas, los dos encontraron otras parejas más adecuadas para sus intereses.
Está dirigida por Sydney Pollack, si, el mismo de África Mia, pero esta película apunta a un mensaje, y no es una simple historia trillada.
Es casi imposible encontrar esta película salvo en VHS, o a veces en el canal Retro. Pero es realmente una excepción dentro de tantas películas simplonas.


